¿Qué es un Plan de Movilidad Urbana Sostenible?

Un plan de movilidad urbana sostenible (PMUS) es el documento estratégico que define el modelo de movilidad de un municipio a medio y largo plazo. A partir de un diagnóstico riguroso, establece objetivos y un conjunto de actuaciones para avanzar hacia unos planes de movilidad urbana poniendo énfasis en la sostenibilidad, seguridad vial, dinamización económica, inclusión, género e igualdad de oportunidades

Un buen PMUS debe incorporar un análisis y diagnosis, una definición de objetivos y estrategias, una propuesta de actuaciones, así como su programación y presupuesto, un plan de gestión, y un sistema de indicadores y seguimiento.

Además, debe haber incorporado de forma transversal durante todo el proceso de redacción la evaluación ambiental estratégica, la participación ciudadana y de los agentes locales, y la estrategia de comunicación.

Cómo trabajamos los planes de movilidad sostenible para tu municipio

Diseñamos y redactamos planes de movilidad sostenible adaptados a la realidad de cada municipio, alineados con el Plan Director de Movilidad y la normativa catalana vigente. Trabajamos en estrecha colaboración con el equipo técnico municipal y la ciudadanía.

¿Quieres impulsar tu plan de movilidad urbana sostenible?

Ponemos a tu alcance un equipo especializado en planes de movilidad sostenible (PMUS) con experiencia en diagnosis, participación, evaluación ambiental y análisis de alternativas. Te ayudamos a elaborar un plan realista, aplicable y alineado con la normativa catalana y objetivos de tu municipio.

Fases clave en la elaboración de un PMUS

1. Preparación e identificación de retos clave

Inicialmente, es necesario definir con claridad el ámbito de la planificación, los agentes implicados en el proceso y los pasos a realizar hasta su aprobación. También es el momento de realizar una primera definición de los retos clave por parte de los responsables del plan para garantizar que la fase de análisis incluya todas las tareas necesarias para poder dar respuesta.

2. Análisis y diagnosis de la movilidad

El análisis incluye, por un lado, la oferta y el estado de infraestructuras, servicios e información relacionada con la movilidad, y por otro, la demanda de movilidad, es decir, los patrones de desplazamiento de personas y mercancías, dependencia del vehículo privado, uso del transporte público o movilidad activa.

En esta fase se incluye la parte principal de análisis de datos de fuentes diversas así como la generación de nuevos datos adhoc a partir de encuestas, aforos de vehículos y personas, inventarios, etc.

También se identifican los principales problemas que condicionan la calidad de vida: congestión, contaminación atmosférica y acústica, siniestralidad vial o falta de accesibilidad. El objetivo es obtener una imagen rigurosa y compartida de la situación real, que permita orientar la toma de decisiones.

3. Objetivos y estrategias

A partir de la diagnosis, el PMUS formula un conjunto de objetivos claros y alineados con la normativa y planes de rango superior. Estos objetivos suelen centrarse en la reducción de emisiones, la mejora de la seguridad vial, la promoción de la movilidad activa, la mejora de la accesibilidad universal y la equidad social, y la disminución del uso del vehículo privado. La ambición del plan es construir un sistema de movilidad más sostenible, seguro, eficiente e inclusivo para responder a los retos ambientales, sociales y económicos del municipio.

4. Propuesta de actuaciones

Para conseguir los objetivos, el PMUS define un conjunto de medidas concretas para transformar el sistema de movilidad. Estas medidas pueden incluir intervenciones en el espacio público, como la creación de zonas peatonales, carriles bici, ampliación de aceras o pacificación del tráfico. También tienen un gran peso las mejoras en el transporte público, con actuaciones dirigidas a aumentar su capacidad, fiabilidad, frecuencias e intermodalidad.

Además, el plan aborda cuestiones como la oferta y gestión del aparcamiento, la definición de zonas de bajas emisiones, la regulación de la distribución urbana de mercancías y programas específicos para la movilidad escolar, laboral o turística.

5. Programación y presupuesto

De acuerdo con la urgencia de las necesidades a resolver, la viabilidad de las propuestas y las oportunidades de financiación existentes, se traza un programa por fases organizando las medidas preferentemente en paquetes que combinen tanto de actuaciones de estímulo de los modos a promover como de restricción de los modos a reducir (push&pull), con el fin de facilitar el cambio modal al movil. Para cada actuación y fase se determina el presupuesto necesario.

6. Plan de gestión e indicadores de seguimiento

El plan de movilidad urbana sostenible (PMUS) define la mejor fórmula de gestión de las actuaciones y fases del plan, identificando a los departamentos u organismos responsables, así como a las posibles fuentes de financiación. También incluye instrumentos para asegurar la coordinación entre administraciones y la coherencia con el resto de planificaciones territoriales.

Además, se establece un conjunto de indicadores que permitirán realizar un seguimiento e ir intensificando o corrigiendo las estrategias y actuaciones en función de los resultados obtenidos para mejorar la consecución de los objetivos del plan. Esto permite también adaptar el plan a los nuevos retos, tecnologías y necesidades sociales que puedan surgir.

Análisis transversales clave durante la elaboración del plan

Evaluación ambiental e impacto en la salud

La evaluación ambiental debe estar integrada durante todo el proceso de la planificación, incorporando un análisis de alternativas donde se justifique que la propuesta escogida es suficiente para alcanzar los objetivos de reducción de consumo de energía y emisiones, de mejora de la calidad del aire, de disminución del ruido o de reducción de la siniestralidad. Según el municipio, la normativa vigente puede requerir de seguir un procedimiento reglado de Evaluación Ambiental Estratégica.

Participación ciudadana y de agentes locales

Los PMUS requieren procesos de participación ciudadana que permitan incorporar distintos puntos de vista sociales, económicos y territoriales. Esto puede incluir talleres, sesiones abiertas, entrevistas, consultas online o reuniones con entidades, consejos sectoriales y agentes económicos. La participación es clave para garantizar la legitimidad del plan y para enriquecerlo con el conocimiento del territorio y en la medida de lo posible debe incluir a los agentes políticos, los equipos técnicos, los operadores de transportes, la sociedad civil organizada y la ciudadanía en general.

Estrategia de comunicación

La movilidad afecta directamente a la vida cotidiana de la ciudadanía, y la mayoría de decisiones sólo serán efectivas si se entienden, aceptan y corresponsabilizan. La integración de la comunicación desde el inicio de la elaboración del PMUS permite detectar percepciones, necesidades y posibles conflictos sociales desde el principio, facilita la participación informada, mejora la transparencia y la legitimidad del plan, garantizando que, durante la exposición pública y en el proceso de implementación de las actuaciones, los mensajes sean claros, comprensibles y adaptados a cada público.

¿Quién y cómo debe hacer los PMU en Cataluña?

Tal y como establece la Ley 9/2003 de la Movilidad, un PMU es el documento básico que define las estrategias de movilidad sostenible de un municipio de Cataluña. Estos planes tienen como objetivo planificar de forma integrada todas las red y sistemas de transporte de un municipio o conurbación, y buscan transformar la movilidad de acuerdo con criterios de sostenibilidad, equidad social, seguridad vial, reducción de impacto ambiental y competitividad económica.

Ámbito y coherencia

El ámbito territorial de un PMU es el municipio, o un conjunto de municipios con movilidad interdependiente.
El contenido del PMU debe adecuarse al Plan Director de Movilidad (PDM) de su región e incorporar otros documentos sectoriales.

Obligatoriedad

Su elaboración es obligatoria para los municipios que:

  • Tienen una población de más de 50.000 habitantes o capital de comarca.
  • Tienen más de 20.000 habitantes y se encuentran en el ámbito del Sistema Integrado de Movilidad Metropolitana de Barcelona (SIMMB), según el Plan Director de Movilidad de Barcelona.
  • Están incluidos en el Decreto 152/2007 de protección del ambiente atmosférico. De acuerdo con el Plan de actuación asociado a la declaración de zonas de protección especial del ambiente atmosférico (ZPEAA) por los contaminantes dióxido de nitrógeno y partículas en suspensión, todos los municipios incluidos en el ámbito del plan de actuación deben redactar su PMU.

Vigencia y revisión

Los PMU tienen una vigencia de 6 años y deben revisitarse periódicamente.

Participación ciudadana

El proceso de elaboración debe incluir:

  • Participación del Consejo Territorial de la Movilidad o del Consejo Comarcal.
  • Consulta en entidades, organismos y sectores sociales vinculados a la movilidad.

Evaluación Ambiental Estratégica

Según la Ley 6/2009 de evaluación ambiental de planes y programas y normativa estatal de evaluación ambiental, los planes de movilidad urbana están sometidos al procedimiento de evaluación ambiental estratégica, ya sea en modalidad ordinaria o simplificada.

Planes de movilidad para municipios más pequeños

Aunque no están obligados, la mayoría de municipios tienen necesidades de planificación de la movilidad de su casco urbano o de sus urbanizaciones o núcleos diseminados. A menudo la necesidad de realizar un plan surge de una necesidad muy concreta como puede ser falta de consenso sobre los sentidos de circulación, desorden en el aparcamiento, problemas de maniobrabilidad, necesidades de restringir la circulación en cascos antiguos o en el entorno de equipamientos escolares, garantizar la accesibilidad para PMR como mínimo en la red principal, conflictos e inseguridad etc.

En VAIC Mobility también tenemos mucha experiencia en realizar estudios a medida para este tipo de municipios más pequeños, adaptando la metodología y el trabajo de campo a retos muy concretos, para poder resolver las necesidades que realmente preocupan, sin requerir por parte del ayuntamiento de una gran disponibilidad de recursos técnicos ni económicos para la redacción del plan.